Del transporte público
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Un país de pobres quiere aparentar. Así pues se considera de pobres viajar en transporte público. A diferencia de países como Suiza o Alemania, donde disfrutan de un rico transporte público, en nuestro país los servicios son escasos y están mal diseñados, incluso en ciudades como Madrid o Barcelona, desplazarse de unas zonas a otras sin disponer de un automóvil particular puede ser una pesadilla, especialmente si los viajes han de realizarse a primera hora de la mañana o por la noche.
El mayor problema es que incluso los políticos y los dirigentes de compañías de transportes piensan que estos servicios son para pobres. Todo el que puede, incluídos políticos y gerentes de empresas de transportes, utilizan un vehículo particular para desplazarse, aunque eso les suponga grandes fatigas, riesgo de accidentes y problemas tremendos para estacionar sus automóviles.
Al ser servicios diseñados para pobres, este país se caracteriza por ofrecer entre otras cosas:
1) Líneas interurbanas mal diseñadas: desplazarse por la península puede ser un verdadero tormento, dado que casi todos los trayectos largos obligan a realizar un enlace por Madrid, o si se está en Extremadura, por Sevilla a ciertas zonas del sur. Dichos enlaces nunca están coordinados, dando lugar a esperas interminables en las grandes urbes, y caros desplazamientos en Taxi por estas ciudades. El modelo radial, ya superado en medio mundo, se impone en nuestra tierra, aislando de hecho a las comunidades, más que unirlas.
2) Líneas interurbanas baratas: la misma mentalidad hace que los vehículos siempre dispongan de servicios lamentables. Los asientos reclinables suelen fallar, o estar diseñados para aprisionar al viajero de atrás, los servicios suelen estar cerrados con llave, que el conductor casi nunca entrega, para ahorrar en servicios de limpieza. La distancia entre asientos suele ser ridícula, insoportable en grandes trayectos. Se descuida la temperatura interior, convirtiendo en hornos las estancias en invierno y en congeladores en verano, por no regular la calefacción y aire acondicionado con criterio. La radio está demasiado alta con programas de fútbol o loteria nacional el 22 de diciembre, o está limitada a la posesión de auriculares, que casi siempre están agotados o son de pago.
3) Líneas interurbanas extremadamente rentables: En contra de la libre competencia, se otorgan de forma sistemática monopolios a líneas de transporte, ante lo cual dichas empresas gestionan el negocio sin criterios de calidad, si no de obtener un buen pellizco para los accionistas a costa de sacrificar a los viajeros. Así, los horarios nunca coinciden con los de salida y entrada de trabajadores, se producen lagunas de horas sin transporte entre ciudades cercanas con mucho tráfico, y todos los transportes, de forma sistemática, se ofrecen en modalidad de "ruta", de forma que trayectos cortos se hacen interminables por tener que parar allí donde se ve una sola casa, por si cazan otro billete. Los trayectos semidirectos y directos entre poblaciones notables son tremendamente escasos, y nunca se diseñan, a pesar de las posibilidades técnicas actuales, alternativas para evitar salir de la autovía cuando no hay nadie esperando, nada avisa al conductor de si puede pasar de largo y ahorrar un tiempo de viaje, y combustible.
4) Desprecio sistemático al tren. Todos los países avanzados de Europa se benefician del tren, medio que puede recorrer grandes distancias en poco tiempo al evitar tráfico en contra, embotellamientos, y una guía directa gracias a los raíles. Además transporta gran cantidad de material o personas con mucho menos consumo de combustible. En este país, salvo las líneas de AVE, todos los trayectos dan grandes rodeos que consumen horas, las vías son de mala calidad, los horarios escasísimos y las opciones de viaje a otras ciudades muy limitadas. Eso, por no hablar de la falta de vagones restaurantes en condiciones, servicios sucios y falta de promoción en todos los medios.
Así pues, mientras este país tenga mentalidad de pobre, sus servicios de transporte público seguirán siendo pobres.
Un país de pobres quiere aparentar. Así pues se considera de pobres viajar en transporte público. A diferencia de países como Suiza o Alemania, donde disfrutan de un rico transporte público, en nuestro país los servicios son escasos y están mal diseñados, incluso en ciudades como Madrid o Barcelona, desplazarse de unas zonas a otras sin disponer de un automóvil particular puede ser una pesadilla, especialmente si los viajes han de realizarse a primera hora de la mañana o por la noche.
El mayor problema es que incluso los políticos y los dirigentes de compañías de transportes piensan que estos servicios son para pobres. Todo el que puede, incluídos políticos y gerentes de empresas de transportes, utilizan un vehículo particular para desplazarse, aunque eso les suponga grandes fatigas, riesgo de accidentes y problemas tremendos para estacionar sus automóviles.
Al ser servicios diseñados para pobres, este país se caracteriza por ofrecer entre otras cosas:
1) Líneas interurbanas mal diseñadas: desplazarse por la península puede ser un verdadero tormento, dado que casi todos los trayectos largos obligan a realizar un enlace por Madrid, o si se está en Extremadura, por Sevilla a ciertas zonas del sur. Dichos enlaces nunca están coordinados, dando lugar a esperas interminables en las grandes urbes, y caros desplazamientos en Taxi por estas ciudades. El modelo radial, ya superado en medio mundo, se impone en nuestra tierra, aislando de hecho a las comunidades, más que unirlas.
2) Líneas interurbanas baratas: la misma mentalidad hace que los vehículos siempre dispongan de servicios lamentables. Los asientos reclinables suelen fallar, o estar diseñados para aprisionar al viajero de atrás, los servicios suelen estar cerrados con llave, que el conductor casi nunca entrega, para ahorrar en servicios de limpieza. La distancia entre asientos suele ser ridícula, insoportable en grandes trayectos. Se descuida la temperatura interior, convirtiendo en hornos las estancias en invierno y en congeladores en verano, por no regular la calefacción y aire acondicionado con criterio. La radio está demasiado alta con programas de fútbol o loteria nacional el 22 de diciembre, o está limitada a la posesión de auriculares, que casi siempre están agotados o son de pago.
3) Líneas interurbanas extremadamente rentables: En contra de la libre competencia, se otorgan de forma sistemática monopolios a líneas de transporte, ante lo cual dichas empresas gestionan el negocio sin criterios de calidad, si no de obtener un buen pellizco para los accionistas a costa de sacrificar a los viajeros. Así, los horarios nunca coinciden con los de salida y entrada de trabajadores, se producen lagunas de horas sin transporte entre ciudades cercanas con mucho tráfico, y todos los transportes, de forma sistemática, se ofrecen en modalidad de "ruta", de forma que trayectos cortos se hacen interminables por tener que parar allí donde se ve una sola casa, por si cazan otro billete. Los trayectos semidirectos y directos entre poblaciones notables son tremendamente escasos, y nunca se diseñan, a pesar de las posibilidades técnicas actuales, alternativas para evitar salir de la autovía cuando no hay nadie esperando, nada avisa al conductor de si puede pasar de largo y ahorrar un tiempo de viaje, y combustible.
4) Desprecio sistemático al tren. Todos los países avanzados de Europa se benefician del tren, medio que puede recorrer grandes distancias en poco tiempo al evitar tráfico en contra, embotellamientos, y una guía directa gracias a los raíles. Además transporta gran cantidad de material o personas con mucho menos consumo de combustible. En este país, salvo las líneas de AVE, todos los trayectos dan grandes rodeos que consumen horas, las vías son de mala calidad, los horarios escasísimos y las opciones de viaje a otras ciudades muy limitadas. Eso, por no hablar de la falta de vagones restaurantes en condiciones, servicios sucios y falta de promoción en todos los medios.
Así pues, mientras este país tenga mentalidad de pobre, sus servicios de transporte público seguirán siendo pobres.
